Llegando a casa

Su oscuro gato se le enredaba entre las botas de cuero.
Las llamas de la estufa seguían crujiendo bajito,
mientras incómodamente se aflojaba la corbata.
Su ceño se fruncía al mismo compás que las chispas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s