Fulminante.

La enigmática detective de casi treinta, apagó su Marlboro mientras degustaba un vinilo de Pink Floyd.

Clavó su mirada en mis pupilas y adelantándose al balbuceo de mi pregunta, me susurró:

Tu desprecio hacia mi soberbia no disimula la intriga que provoca la elegante seducción de mis actos.

Y de un momento a otro, el presente me dejó espacio para incendiar mi mente de espectaculares pensamientos.

Casi por instinto, rompí barreras de lo ético y me aventuré en una fulminante adrenalina de emociones desconocidas.

Encrucijada

Entre todo lo que tengo, tengo orgullo.
Tengo orgullo de decir que tengo todo.
Tengo amigos, tengo viernes, tengo estudios.
Tengo abrigos que me esconden sobretodo,
Entre risas y presente con hermanos,
Entre hielo, con nostalgia estando solo.

Tengo piso, tengo techo y ambiciones.
Mi memoria tengo al tanto entre algodones.
Y entre letras de poemas y canciones,
Tengo ausencias y quebradas ilusiones.

Tengo blanco y tengo humo por mis venas,
Y están llenas mis rutinas de lo mismo,
De aspirinas que en la noche me envenenan,
Y de cuerpos más vacíos que un abismo.

Tengo todo y tu olor está en mi ropa,
Y entre copas te desnudo en mi pasado.
Tengo un nudo que me asfixia y descoloca.
Tengo todo pero el nudo sigue atado.

¿Y por qué, si tengo todo, no te tengo?
Me entretengo, me distraigo, me persigo.
Y aunque sigo caminando, me detengo.
No tengo nada: Lo que tengo no es contigo.-