Palermo

Antes de las campanas de las cinco y media, se encontraba en su cama, apaciguado bajo el calor de su maltratada estufa.

Los sonidos que le rodeaban a esa hora de la tarde le llamaron la atención. Notó que cada uno de ellos era tan idiosincrásico y armónico al mismo tiempo.

El relato de un partido en la radio. Un lavarropas descompuesto por su pasado. Y entre su propia tos, escuchaba al atardecer erizándose en su arrogante y envejecida piel.-

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